sábado, 27 de octubre de 2012

Las penurias y desventuras del Euro - una mirada al espejo retrovisor




El análisis somero de la crisis de la Eurozona se presentará en tres  entregas. Originalmente quería escribir un corto artículo sobre las perspectivas del Euro en el mediano plazo. Sin embargo, al empezar a redactar me di cuenta que tendría que dedicar unos párrafos a los elementos detonantes de la crisis. Siendo conciente de que las raíces de los problemas de la Euro zona son profundos y complejos, decidí tocar los origines de la crisis de una manera clara, sencilla y corta; pero al terminar esta sección, note que la presentación del tema ameritaba no solo el análisis de la etiología del problema, sino la proyección, en un segundo artículo, del eventual futuro de la unión monetaria y las implicaciones de su derrotero para Colombia y Latín America. En una tercera entrega discutire las razones por las cuales hay que salvar el Euro. Ahora bien, con las precisiones anteriores, entremos en materia...

Fallas y errores

Las razones detrás de los problemas del Euro se pueden resumir escuetamente en cuatro factores.

1) Las fallas de diseño. Nunca se debió crear una unión monetaria sin establecer una unión fiscal. La política monetaria, cuya responsabilidad es del banco central, debe estar finamente calibrada para mantener la estabilidad de la moneda local. Esto implica cierto grado de coordinación entre el gobierno, responsable del gasto público, y las autoridades monetarias. Sin embargo, cuando nace el Euro, las autoridades Europeas no prestaron atención a las advertencias de quienes veían el peligro de una unión monetaria sin unión fiscal.

Es cierto que en el tratado de Maastricht se establecieron algunos criterios técnicos en materia fiscal, en procura de conservar un nivel mínimo de disciplina entre los miembros de la Eurozona, so pena de recibir sanciones. Aunque dicho acuerdo institucional no proveía las bases necesarias para garantizar la coordinación de política fiscal de cada país con los objetivos monetarios del Banco Central Europeo (ECB), era por lo menos un paso en la dirección correcta. Sin embargo, la aplicación de dichas reglas de juego fue laxa y en muchos casos, el tratado fue ignorado totalmente.

La otra falla de diseño fue la admisión de países con profundas diferencias estructurales. La economía de países de Europa nor-occidental se caracteriza por tener un sector industrial sólido y garantizar, a través de reformas laborales, que sus productos sean competitivos en mercado internacional. Los otros miembros -en particular, los países de Europa mediterránea- tienen economías enfocadas a la prestación de servicios y se han abstenido de flexibilizar los mercados laborales para garantizar la competitividad de aquellos productos exportables.

Aqui tocamos un punto central. Al formar una unión monetaria, cada país cede el control de su política monetaria. Esto significa que el banco central de cada uno de los países miembros, pierde el derecho de imprimir su propia moneda y por ende, la posibilidad de hacer más competitivas sus exportaciones a través de devaluación de la moneda local frente al dólar. A pesar de las serias consecuencias que una devaluación tiene en materia inflacionaria, la depreciación de la moneda local es vista como una forma rápida de fortalecer el sector externo.

Sin tener a su alcance la posibilidad de devaluar la moneda local, el único mecanismo disponible para que las exportaciones se hagan más competitivas es reducir drásticamente los costos de producción. Dado que los precios de las materias primas están fuera del control de los productores, el único mecanismo disponible para bajar costos totales es la reducción de los costos laborales. Esto significa bajar los salarios de los trabajadores, lo cual es muy doloroso.

Ahora bien, este tema se trató en Alemania través de la flexibilización del mercado laboral, eliminando el salario mínimo y algunas prestaciones sociales. Es cierto que esto tiene un costo social y político; pero dichas reformas han generado sólidos beneficios. La tasa de desempleo de Alemania hoy día es de 5.5%, mientras que en países donde se abstuvieron de hacer las reformas como España y Grecia, el desempleo esta en 25.1% y 24.5% respectivamente.

2) Problemas de política fiscal. Cuando se adoptó el Euro, sus miembros se comprometieron a mantener la casa en orden. Sin embargo, esas promesas no se cumplieron. Durante el boom económico de principio de siglo, los gobiernos de las economías de la periferia europea mantuvieron un nivel de gasto elevado sin hacer esfuerzo alguno por modernizar sus sistemas de recolección de impuestos, o incrementar las tasas de tributación de forma progresiva. Como consecuencia se desarrollaron déficit fiscales crónicos.

A pesar de lo anterior, la situación fiscal en Europa no ocupó el centro de atención de los mercados sino hasta cuando estalla la crisis financiera global. Cuando Lehman Brother quiebra en Septiembre de 2008, hubo un esfuerzo coordinado en el mundo entero por evitar que la crisis económica se acentuara más. El gasto público se convirtió en una de las principales herramientas para reactivar la economía en cada país (la otra fue la política monetaria). En algunos casos, fue necesario incrementar el nivel de deuda pública no sólo para inyectarle recursos al sector privado, sino para rescatar al sistema financiero. Este fue, por ejemplo, el caso de Icelandia e Irlanda.

Cuando pasa la tormenta, Europa queda con la resaca caracterizada por tener peligrosos niveles de deuda publica y déficit fiscales insostenibles.  En consecuencia se adopta políticas de austeridad severas para controlar las finanzas públicas. Aquellos países que adoptaron política fiscales responsables durante la época de vacas gordas no han tenido que apretarse el cinturón tan duro como aquellos que mantuvieron un nivel del gasto que excedía sus medios.

3) El uso subóptimo de recursos en el sector privado. Es importante aclarar que mantener el presupuesto público en superávit no era condición suficiente para evitar una crisis. También era necesario que el sector público hiciera uso óptimo de los recursos.  Efectivamente, firmas e individuos se embarcaron en proyectos de baja productividad asumiendo que iban a recibir retornos exorbitantes – dichos retornos se los llevo el viento cuando estallo la crisis.

Lo sufrido por España constituye el mejor ejemplo. Aunque España tenía una posición fiscal estable, el país se vio de pronto en el centro de la crisis debido al rol de su sector privado. Millones de Euros fueron invertidos en fincas, apartamentos y casas en la península Ibérica. Dichas inversiones, realizadas por nacionales al igual que extranjeros, estaban acompañadas de hipotecas y deuda de largo plazo en la mayoría de los casos. En otras palabras, España vivió una burbuja especulativa en el mercado de finca raíz. Cuando se desata la crisis financiera global en Septiembre de 2008, esa burbuja especulativa en éste y otros mercados se revienta.

Como era de esperarse, España entra en una profunda recesión que disparó el nivel de desempleo. En poco tiempo muchos hogares se ven en penurias económicas, sin más remedio que atrasarse en el pago de sus obligaciones bancarias. Esto deteriora drasticamente el sistema financiero. A pesar de tener una sana politica fiscal, las dificultades de las cajas de ahorro tiene hoy día a Espana al borde de salir de la Eurozona. (Es importante aclarar que en Espana existe un gran numero de entidades financieras de mediano tamano denominadas cajas de ahorro. Fue a traves de éstas que se desestabilizó el sistema bancario Espanol).

4) El rol de los políticos Europeos.  El último factor que tiene el Euro contra las cuerdas es la falta de acciones concretas por parte de los líderes de la Unión Europea. Al estallar la crisis en Grecia, los políticos Europeos tomaron medidas que pueden ser solo descritas como “pañitos de agua tibia”. Rápidamente los mercados financieros perdieron la confianza en Bruselas. Esto se reflejó en un incremento sostenido del rendimiento (yileds en ingles)  de la deuda soberana de algunos miembros de la Eurozona, lo cual exacerbó la crisis aun más. En un corto periodo de tiempo, Portugal e Irlanda estaban pidiendo ayuda financiera.

Pero las dificultades no pararon ahí. En la medida en que las formulas para solucionar el problema no daban resultado, los mercado empezaron a castigar a España e Italia.

La crisis financiera se convirtió en una crisis de gobernabilidad. En Grecia, Portugal, España, Italia y Francia hubo cambio de primer ministro o presidente. Es necesario aclarar que Nicholas Sarkozy perdió las elecciones en Mayo de 2012 por razones que no se limitan solamente a la crisis económica. Pero en los demás casos, una serie de protestas y movimientos populares forzaron el cambio de gobierno. Creo que el caso mas diciente es el de Silvio Berlusconi. Fue tal el nivel de descontento con Berlusconi, que se nominó a un economista que no hace parte de ningún partido político y que no fue elegido como miembro de parlamento para que dirigiera el país y tomara las difíciles decisiones que hacían falta para evitar la implosión total de la unión monetaria (si caía Italia, caía toda la Eurozona).

Para concluir por el momento

En estos párrafos discutí brevemente las razones detrás de los problemas de la Eurozona. En la segunda parte del ensayo, como lo anotaba arriba, discurriré acerca del futuro a la unión europea y cómo pueden los eventos que se desarrollen en estas partes del mundo, afectar a Colombia y otros países de Latín America. La última parte de este ensayo se concentrará en las razones que harían necesario salvar el Euro.

LCN

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